Una Denominación de Origen vigilante

08/12/2017

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Xixona es sede de una Denominación de Origen que protege la calidad y la garantía de una fabricación rigurosa, que se regula siguiendo las recetas de la tradición. Ahí están reunidas las industrias que, en la segunda mitad del siglo XX, han sabido superar la fase de taller artesano y convertirse en empresas preparadas para un mundo global.

Gracias al esfuerzo de un grupo reducido, han hecho frente a una exportación que permite que la mayoría de las industrias estén activas todo el año, aunque con las lógicas “puntas” de gran producción.

El turrón dio el salto a Latinoamérica porque supo aprovechar muy bien el gran con-sumo que hay todo el año en países que fueron colonias españolas, como Cuba, México, Chile, Venezuela y Argentina. La industria turronera, después, exploró y conquistó Asia, se implantó en Australia y en Sudáfrica y supo hacer el camino de regreso a Oriente, llegando con éxito a los países árabes, de intensa afición a los dulces.

Con Federico Moncunill como secretario general del consejo regulador de la Denominación de Origen Jijona y Turrón de Alicante, las empresas pertenecientes a la Indicación Geográfica Protegida siguen luchando por mantener alta la calidad que garantiza la tradición española. Veintidós empresas, y un puñado de marcas que el lector guarda en la memoria desde niño, siguen trabajando los mercados con éxito y mejorando las exportaciones de un año a otro.

En 2014 se produjeron más de 32.000 toneladas de turrones, de los que un 15 % iban destinados a los mercados exteriores. La mayor parte, como en su tiempo anotaron Escolano y Llorente, a países europeos de mercado consolidado, como Alemania, Francia, Gran Bretaña, Portugal e Italia. Mientras, en España, la tradición no se rinde: las estadísticas dicen que cada español consume más de medio kilo al año de productos nacidos en los obradores de Xixona. Miles de familias viven de una industria que se enorgullece de estar unida a la tradición y a la artesanía.  

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