Solo dos de cada diez compañías españolas planifican las jubilaciones de la plantilla

05/12/2017

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Al sistema español de pensiones le falta bastante camino por recorrer si quiere sobrevivir apoyándose más en los planes de empresa, según el informe citado, que ha realizado KPMG a partir de una encuesta a 295 compañías –una “notable representación”- de todos los tamaños pertenecientes a todos los sectores de la economía: construcción e infraestructuras, energía, financiero, industria, tecnología, transporte y logística, química y farmacéutica, consumo y distribución, servicios y otros.

“La previsión empresarial sigue como hace 20 años, aunque hay algunos sectores más desarrollados como el financiero y, en especial, el bancario, porque es obligatorio por convenio que las empresas de este segmento suscriban planes de jubilación para toda la plantilla”, señala Álvaro Granado, responsable de Pensiones de KPMG Abogados.

Por sectores, los más activos en la implantación de planes colectivos de jubilación son, de mayor a menor: Financiero –54 %, con un 100 % en el segmento de banca; Energía, 46 %; Química y Farmacia, 45 %; Tecnología, 38 %; Industria, 26 %; Servicios, 25 %; Construcción e Infraestructuras, 17 %; Consumo y Distribución, 17 %; Otros, 11 %; y Transportes y Logística, 9 %.

En concreto, un 22 % de la muestra afirma que cuenta al menos con un sistema de jubilación colectivo para su plantilla, el 9 % dice ofrecer más de un plan a sus empleados y un 20 % adicional no ha facilitado si dispone o no de este tipo de herramientas de previsión.  

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Clases de aportaciones

En cuanto al tipo de planes analizados, el 84 % son de aportación definida –es decir, fijan una cantidad económica determinada–, el 11 % son de prestación definida –aseguran la percepción llegado el momento de jubilarse– y el 5 % restante corresponde a productos que combinan las dos opciones anteriores. “En los últimos años, la tendencia es la transformación de los planes de prestación definida a aportación definida” y “los planes de prestación definida que se mantienen en vigor corresponden, en la mayoría de los casos, a colectivos cerrados”, explica el estudio.

Desde otro punto de vista, el 95 % de los planes analizados tienen fórmulas de aportación consistentes en porcentajes fijos sobre el salario pensionable, el porcentaje de aportación por parte de la empresa se sitúa en un 3 % sobre el salario pensionable y, en planes dirigidos a toda la plantilla en general, lo habitual es que la empresa iguale o duplique la aportación obligatoria del empleado.

Otra característica de los planes incluidos en el estudio es que el 53 % son para toda la plantilla, el 26 % solo para directivos y el 21 % restante para otros colectivos. En el aspecto de elegibilidad de estos planes, destaca el hecho de que “en los planes de aportación definida y Mixtos dirigidos al total de la plantilla y con el requisito de participación por parte del empleado, la participación del colectivo elegible es el del 91% dada la buena acogida de estos sistemas entre los empleados”.

Acogerse al plan de empresa

Esta predisposición de los empleados a acogerse crecientemente a los planes de jubilación de empresa se justifica en parte por la evidencia de que “después de los cambios normativos de la previsión social, la cobertura que tradicionalmente provenía de la Seguridad Social tendrá que ser complementada con la previsión empresarial y la individual”, según explica Granado. Incluso “después de las últimas reformas empieza a detectarse que hay trabajadores que se resisten a jubilarse”, añade este directivo de KPMG.

En todo caso, con mayor o menor disposición al ahorro para la jubilación a través de planes de empresa, la mayor parte de los encuestados sigue pensando que es el Estado el máximo responsable de la planificación de la jubilación. De hecho, el 13 % de la muestra cree que es “únicamente el Estado” quien ha de responsabilizarse del coste de la pensión. A la pregunta de quién es el primero que ha de responsabilizarse de la planificación de la jubilación, los empleados echan balones fuera: el 71 % dice que el Estado, el 73 % apunta a la empresa y solo uno de cada 4 –el 26 %– cree que es el propio individuo concernido. “No obstante”, continúa el estudio, “la confianza en el sistema público decrece y la opinión del mercado es que las pensiones que otorgará el Estado no serán suficientes”. En este sentido, tan solo el 5 % piensa que el sistema público de pensiones es viable a largo plazo dadas las características y la situación del mismo y hasta el 97 % cree que será necesario recurrir a sistemas de ahorro privado que complementen las prestaciones públicas para poder jubilarse con un nivel de ingresos digno.

Desconocimiento del sistema

En general, el desconocimiento de los empleados encuestados sobre el sistema público de pensiones es elevado: el 33 % desconoce la reducción que sufrirá su pensión si anticipa su jubilación; el 46 % no conoce la estimación de los años durante los que percibirá prestaciones del sistema público desde que se jubile; y el 35 % no sabe cuál es el colectivo que ha sufrido mayor impacto como consecuencia de las últimas reformas producidas en el sistema público. Solo el 16 % de la muestra sabe que es el colectivo de menores ingresos el más afectado. “Considero que es fundamental informar a los trabajadores sobre las previsiones de pensión para la jubilación. Estamos haciendo planes de información de este tipo para muchos clientes”, dice el responsable de Pensiones de KPMG al respecto.

Poco a poco, las empresas parecen dispuestas a ponerse las pilas en reforzar sus sistemas propios de previsión. De hecho, el 25 % de las empresas consultadas afirma que la planificación de la jubilación está en su agenda de Recursos Humanos para el año 2018, el 53 % opina que la planificación será un tema prioritario a partir de 2020 y el 87 % de las compañías encuestadas lo cree más prioritario aun que hace diez años. “El sistema actual de previsión va a seguir existiendo, pero tendrá que haber más reformas. La próxima debería consistir en un acuerdo estructural del Pacto de Toledo y no solo parches como hasta ahora”, apunta Granado.

Algunas fórmulas para que las jubilaciones impacten menos en las empresas son, aparte de la imprescindible comunicación a los empleados, la implementación de sistemas flexibles con ahorro desde el salario bruto, la creación de planes con cláusula `vesting´, el diseño y ejecución de sistemas de jubilación ligados a los objetivos de la empresa y la optimización del convenio especial de la Seguridad Social”, concluye este experto.

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