Un congreso extraordinario

28/11/2017

Presidente del Círculo de Economía de la Provincia de Alicante

2016-nov-OPI-Javier-FurEl pasado 21/11/2017 se celebró en el Auditorio de la Diputación de Alicante (ADDA) la sesión central del XVI Congreso de Directivos CEDE, coorganizado por la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos y el Círculo de Economía de la Provincia de Alicante.

No sé si ha sido el mejor de los 16 congresos realizados por CEDE a lo largo de sus 20 años de historia, pero lo que sí puedo decir es que ha sido un Congreso extraordinario, tanto por la participación masiva de directivos de todo el país, como por el contenido mismo de cada una de las sesiones, conferencias y debates que se propusieron a lo largo de toda la jornada, así como por las múltiples relaciones empresariales que se han establecido en su transcurso.

Bajo el lema “Oportunidades y riesgos del directivo en la Sociedad Digital”, más de 1.500 directivos se dieron cita en el ADDA para debatir en torno a algunos de los temas más destacados de la actualidad, como la innovación, la tecnología, las sociedades conectadas, los nuevos clientes y cómo la empresa debe adaptarse a ellos, así como la situación económica global y su impacto en nuestro país.

Sin olvidar la ética y los valores que deben prevalecer en este tiempo en que nada está escrito, que la vida es cambio en el que nosotros tenemos mucho que decir, y el devenir de las empresas aún lo es más como consecuencia de la globalización, con la que podemos estar más o menos de acuerdo, pero ante la que no cabe más que asumir una visión al menos pragmática: así es el mundo y así es el mercado, global, interconectado, complejo, muy exigente, cambiante y cada día más digital.

Pero con muchas oportunidades para quienes sean capaces de intuirlas, asumirlas e integrarlas en sus estrategias, desde una visión ética imprescindible en los negocios.

No diré que es un Congreso irrepetible, pero sí que no será fácil volver a reunir en Alicante a un grupo tan numeroso y relevante en cuanto a capacidad de toma de decisiones en los ámbitos político, económico, empresarial y social a nivel nacional, e incluso a nivel internacional por los presidentes de multinacionales españolas participantes en el evento, a los que no nombraré porque es imposible una relación exhaustiva en el espacio reducido que necesariamente debe ocupar esta reflexión.

Sin rehuir ningún tema de actualidad o proyección futura que pueda impactar sobre la evolución de nuestro país y nuestras empresas, como el conflicto planteado por el secesionismo en Cataluña y su impacto tanto en aquella región como en el resto de España, que fue abordado con claridad tanto por el Ministro de Economía en la conferencia inaugural, como por el presidente de Cámara España.

La vuelta a la senda constitucional en la que ambos confían, asegura la corrección de algunos desequilibrios y la inestabilidad política y económica de los últimos meses, que ha tenido un impacto ya muy visible especialmente en la evolución de la economía catalana y en la pérdida de oportunidades que parecían claras, como la Agencia Europea del Medicamento.

El turismo como sector fundamental de nuestra economía tuvo un lugar relevante, destacando la transformación del producto -con énfasis en la aportación de valor al cliente, alejándonos del low cost-; comercialización internacional de larga distancia (destacando las oportunidades en el turismo chino), y la internacionalización de las sociedades españolas, como los principales retos de nuestras empresas turísticas.

Y en cuanto a los riesgos, destacaba sobre todos la falta de regulación del “turismo colaborativo”, que no deja de ser en muchos casos un turismo sumergido, no contributivo, que podría masificar determinados destinos sin aportación de valor real para los turistas ni para el propio destino.

El Congreso contempló también el impacto que la transformación digital de las empresas tendría sobre el empleo, llegando a la conclusión de que, efectivamente, esta nueva etapa será capaz de crear empleo neto a medio plazo, aunque en profesiones que en muchos casos hoy no se conocen, lo que apunta a un cambio en el modelo de formación, que debe estar más orientado a capacidades que a profesiones.

Pero, sin duda, habrá un periodo de transición donde podremos observar una cierta destrucción de empleos básicos, que podrán ser absorbidos por las máquinas o los procesos digitalizados. Y es cierto que las relaciones laborales podrían sufrir algún tipo de desregulación –en algunos casos ya se está produciendo- o, al menos, situarse en el filo de la ley, dando lugar a subempleos que habrá que corregir.

Y es que la tecnología, como es lógico, avanza más rápidamente que la legislación; mientras las empresas con futuro intentan avanzar en la captación y retención del talento y la potenciación de los intra-emprendedores –señalaba en la clausura el presidente de CEDE, Isidro Fainé-, como vías fundamentales para mejorar su capacidad de competir.

La importancia del Big Data y el énfasis en la ciberseguridad son dos aspectos de esta transformación digital a los que muchas empresas no están prestando la atención que merecen, y aquí se juega una parte importante del partido: en la gestión correcta de los datos, tanto a efectos de mejora de procesos en todos los ámbitos de la empresa como, sobre todo, en el conocimiento del cliente a fin de personalizar la relación. Y en la prevención, detección y respuesta a los ataques que las empresas reciben a través de internet, y que podrían tener impactos muy negativos en su viabilidad.

La banca es, probablemente, uno de los sectores punteros en adaptación digital, lo que no está reñido con la atención personal al cliente, y en el Congreso pudimos ver diferentes modelos de éxito basados en la focalización, la tecnología y la proximidad física al cliente con objetivos, incluso, de limitar la exclusión financiera, lo que encaja dentro de un planteamiento ético acorde con los principios de Responsabilidad Social que debe regir toda la actividad empresarial.

Por supuesto, teníamos que hablar de clientes, que son y serán siempre el centro de la empresa. Un nuevo consumidor cada vez más preparado y más informado, que quiere ser escuchado, ser parte de las empresas e incluso participar en la toma de decisiones. Cada uno se cree único y de hecho lo es. Y la tecnología, la digitalización, el big data, son herramientas imprescindibles para dar respuesta adecuada a estas expectativas, cuando no exigencias, crecientes del cliente.

La reinvención constante de las empresas para adaptarse a este entorno en continuo cambio, la flexibilidad, la cooperación, el talento y la tecnología, son los instrumentos básicos con los que cuentan las compañías para progresar.

Y aunque la transformación digital imprescindible es un proceso que implica a cada empresa, las compañías no pueden aislarse de un contexto internacional que les afecta en ocasiones muy directamente, y que fue también objeto de análisis en el Congreso, centrando la mirada en el auge de los populismos que atentan contra la estabilidad y la cooperación imprescindibles para avanzar, así como el auge de la inmigración con origen en países políticamente inestables, que no somos capaces de abordar correctamente y que provocan problemas tan importantes como los derivados del Brexit o las dificultades en Alemania para formar gobierno, ambos con posible repercusión importante sobre la estabilidad de la UE.

S.M. el Rey, en la clausura, señaló que “la revolución tecnológica que vivimos no debe suponer un obstáculo que cierre o restrinja oportunidades de trabajo, sino un factor que contribuya a mejorar la vida de las personas y a construir sociedades más avanzadas. Este es, evidentemente, uno de los grandes retos sociales y económicos de nuestro tiempo”.

En resumen, un excelente Congreso que, adicionalmente, confirma la apuesta de Alicante por este turismo MICE que apoya la desestacionalización en la línea de calidad que el propio Congreso apuntaba como vía de futuro del sector.

Muchas gracias a todos los patrocinadores, tanto privados como públicos, colaboradores, participantes y especialmente a CEDE por confiar en la capacidad de esta provincia para organizar un gran evento como el que hemos vivido en Alicante.

Desde el Círculo de Economía de la Provincia de Alicante quiero mostrar, una vez más, nuestro reconocimiento a todos los que lo han hecho posible.

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