Hablar de innovación es hablar de personas

11/08/2017

Cristina Serrano | Team Coach en el Grado Leinn. Enrique García | Coordinador del Grado Leinn
ValenciaLab (Florida Universitària)

2017-julio-OPI-Florida-Enrique García2017-julio-OPI-Florida-Cristina-SerranoLos vertiginosos cambios que experimenta el mundo globalizado, la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y las sacudidas que ha experimentado el mercado en los últimos años, han convertido la innovación en una herramienta imprescindible para garantizar la supervivencia de numerosas empresas. La realidad ha impactado con las necesidades reales de un tejido empresarial, que necesita abandonar la inercia y comenzar a evolucionar al mismo ritmo que demanda la sociedad.

Este cambio de rumbo ha llevado a las empresas a reclamar más flexibilidad, más agilidad en cada proceso, lograr clientes satisfechos con sus productos y servicios en la atención que reciben en cada momento, online y offline, cada vez en más países y con enormes cantidades de información. Todas esas necesidades hacen que el sector tenga que superar día a día una carrera de obstáculos. Un camino apasionante y retador en la misma medida.

En este escenario es imprescindible incorporar una mentalidad innovadora y disruptiva al mundo de la empresa. Unos elementos que, en muchas ocasiones, chocan frontalmente con el factor humano. El gran freno a la hora de innovar somos las personas y nuestra resistencia natural al cambio. Estamos convencidos de que hablar de innovación es hablar de personas y que es en las personas donde reside la clave para innovar.

Resistencia al cambio
Cualquier cambio, aunque prometa mejoras, implica incertidumbre, sobreesfuerzos, frustración y al inicio nos ralentiza. Un elemento que, indiscutiblemente, va en contra de la agilidad que nos exige el día a día. Paradójicamente, como consumidores cambiamos voluntariamente, siempre en busca de algo mejor, más novedoso, que nos haga la vida más fácil y soluciones mejor adaptadas a nuestras necesidades y deseos. Por tanto, si una empresa no cambia, mejora e innova, pierde clientes, usuarios y mercado.

Según el Informe Adecco 2016 sobre “El futuro del trabajo en España”, casi una de cada tres empresas consultadas confiesa que uno de los principales problemas a los que se enfrenta es el desajuste entre la oferta y la demanda de profesionales. Esa brecha viene motivada en gran parte por la escasa especialización de los profesionales en el mercado laboral 2.0. En otras palabras, les cuesta encontrar perfiles acordes a sus necesidades.

A esta dificultad, se suma la percepción del trabajo entre las generaciones más jóvenes, como los Millenials o la Generación Z. En estos casos, el 83 % piensa que su primer empleo no debería durar más de tres años y el resto cree que su trabajo será para menos de doce meses.

Los perfiles profesionales que necesitan las empresas para afrontar estos desafíos están cambiando de forma vertiginosa y de ahí esa brecha. Las cualidades que deberán reunir los trabajadores en 2020 estarán enfocadas a habilidades transversales, que compartan todos los perfiles, independientemente de rangos, especificidades o formación concreta. Entre otras, el Informe Adecco apunta las habilidades de colaboración, trabajo en equipo, gestión de tareas y proyectos, gestión del cambio, polivalencia, aprendizaje constante, intraemprendimiento e innovación. En este escenario, las universidades juegan un papel esencial. El 68 % de las personas nacidas entre 1980 y 1995 opina que los centros universitarios no ajustan sus conocimientos al mercado laboral 2.0.

De hecho, demandan que los temarios sean más cercanos a la realidad de las empresas, que incluyan más prácticas, ayudas para preparar currículums y entrevistas adecuadamente, crear redes de alumnos o hacer talleres. Pero no es suficiente. Esas habilidades se entrenan, se practican cada día y la única forma posible de adquirirlas es con la práctica y la experiencia real, acompañada de reflexión y voluntad de mejora. Puede hacerse en la empresa y, de hecho, se hace en mayor o menor medida.

Innovación educativa
Pero ¿no sería perfecto que los profesionales que integramos en nuestros equipos las hubieran adquirido previamente? La innovación empresarial requiere innovación educativa. Actualmente, el único grado universitario oficial e internacional en Europa que entrena durante cuatro años esas habilidades es el grado oficial en Liderazgo Emprendimiento e Innovación Leinn, de la Universidad de Mondragón desde 2008, presente en Valencia de la mano de ValenciaLab, el laboratorio de innovación Florida Universitària.

La base de este grado está en la metodología educativa innovadora Team Academy, procedente de Finlandia donde, desde hace más de 25 años, se lleva trabajando con los alumnos en equipos emprendedores autogestionados. Un método diferente que huye del tradicional concepto de universidad. No hay simulación, sino emprendimiento real en equipo y creación de conocimiento conjunto, a partir de la reflexión tras la experimentación. El conocido learning-by-doing (aprender haciendo).

Las cifras revelan que, tras cuatro generaciones de graduados Leinn en la Escuela Mondragon Team Academy, el nivel de empleabilidad supera en cerca de un 20 % al resto de programas de formación en empresa y emprendimiento de la UE. Este grado garantiza un 92 % de empleabilidad de sus egresados, un dato significativo teniendo en cuenta que el nivel de desempleo entre menores de 25 años con formación superior en España ronda el 37 %.

¿Cuántos nuevos productos, procesos y oportunidades se están perdiendo nuestras empresas porque las personas no tienen la actitud y las habilidades transversales adecuadas? Las mejoras y el impacto que implican son considerables y, quizás, tanto empresas como universidades deberíamos valorar seriamente las ventajas del cambio.
Es vital ponernos en marcha, a pesar de tener que vencer nuestra resistencia natural, ese gran freno a la hora de innovar. Un reto sencillo y complejo al mismo tiempo, como la actitud.

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